Si bien se tiene
entendido el football americano es un deporte de contacto muy riesgoso y de
muchas lesiones constantes, donde si no se tratan de inmediato pueden ir en presentándose
más en los jugadores, hoy hablaremos sobre el único jugador ha muerto dentro del campo y no a causa de un
golpe.
Hughes debutó con los
Eagles tras haberlo reclutado como prospecto a receptor en el draft del 14 y 15
de marzo de 1967. Tras varias temporadas completadas cambia de equipo y se
dirige al equipo de los Lions, con tan solo 28 años, en plena madurez y en
etapa de experiencias se prepara junto con su equipo para recibir a los Bears
en el Tiger Stadium en plena sexta semana de juegos.
Aquel 24 de Octubre de
1971, día lluvioso y con viento, Hughes no piso el campo hasta el cuarto
cuarto, cuando su equipo iba perdiendo 28-23 a dos minutos de que acabara el
partido Larry Walton, receptor titular se lesiona y Hughes entra a remplazarlo.
En la primera jugada Ofensiva Hughes atrapa un pase de 34 yardas dándole a su equipo
un primer Down crucial a falta de un minuto.
Tras haber recibido el
pase, Hughes se desploma en la yarda 15 de los Bears, haciendo que los de ese
equipo supongan que está fingiendo una lesión, tras ver que realmente se trata
de algo serio, se acercan los paramédicos, entre confusión, sonido de
ambulancias y murmullos de la gente, se dan cuenta que está tomando color azul
a falta de oxigeno, dando paso a que lo lleven al hospital Henry Ford, dónde se
reporta como fallecido.
Tras la autopsia, se le
diagnosticó trombosis coronaria aguda, provocada por el endurecimiento
prematuro de las arterias. La naturaleza le había dado a Hughes el corazón de
un hombre de sesenta años.